Cómo cuidar tu seda
La seda de morera es una fibra proteica natural: tratada con delicadeza, se vuelve más suave y luminosa durante décadas. Bastan unos pocos hábitos sin prisa.
01 Lavado
- Lava a mano en agua fría (máx. 30°C) con un detergente de pH neutro para seda. Sumerge y mueve suavemente unos minutos — nunca frotes ni retuerzas.
- Lavadora solo si es necesario: ciclo delicado, dentro de una bolsa de malla, agua fría y centrifugado mínimo.
- Mantén la seda lejos de la lejía y los suavizantes — dañan la fibra proteica y apagan el brillo.
02 Secado
- Retira el exceso de agua entre dos toallas limpias — con suavidad, sin retorcer.
- Seca en plano o en una percha acolchada, lejos del sol directo y los radiadores. La seda se seca rápido y prefiere el aire suave al calor.
03 Planchado y vapor
- Plancha del revés a la temperatura más baja (seda) a través de un paño de algodón, con la prenda aún ligeramente húmeda.
- Un vaporizador a baja potencia es la forma más amable de eliminar arrugas: mantén 10–15 cm de distancia.
04 Almacenaje
- Guarda en perchas acolchadas o doblada con papel libre de ácido, en una funda de algodón transpirable — nunca en plástico.
- Dale a la seda espacio y sombra: un armario oscuro y seco protege el color y la caída.
Una nota del atelier
Ante la duda, menos es más: agua más fría, tacto más suave, menos tiempo. La seda agradece la delicadeza — y la recompensa con años de vida. Para cualquier duda de cuidado, escríbenos a hello@disibrand.com.
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